Historia de Machuca Stereo: comunicación, memoria y reconstrucción comunitaria: Una emisora nacida del dolor y convertida en esperanza

MACHUCA STEREO: LA VOZ QUE NACIÓ DESPUÉS DEL DOLOR

Hay lugares donde la historia no comienza con una fecha, sino con una herida.

En Machuca, corregimiento del municipio de Segovia, Antioquia, una de esas heridas ocurrió el 18 de octubre de 1998. Un atentado relacionado con el ELN dejó numerosas víctimas. Entre las personas que perdieron la vida había 42 niños y niñas de distintas edades, según el relato de quienes reconstruyen la historia de la comunidad.

Después de aquella tragedia, Machuca cambió.

La pérdida de tantos niños, niñas, jóvenes y adultos dejó una comunidad marcada por el dolor. Pero también apareció una necesidad: encontrar espacios para reunirse, aprender, entretenerse y, de alguna manera, comenzar a recomponer los vínculos que la violencia había fracturado.

Un año después de la tragedia, el 24 de agosto de 1999, nació Machuca Stereo.

Una emisora hecha por jóvenes

En sus comienzos, Machuca Stereo no tenía la infraestructura de una emisora convencional. Tampoco contaba con grandes recursos económicos.

Tenía, sobre todo, jóvenes con ganas de aprender y una comunidad que necesitaba comunicarse.

Diez jóvenes se vincularon al proyecto. Cada uno aportaba aproximadamente dos horas de su tiempo. No recibían remuneración. Lo hacían para aprender, entretenerse y servir a su comunidad.

La emisora se convirtió así en una alternativa para los jóvenes y, al mismo tiempo, en una manera de enfrentar colectivamente el dolor que había dejado la tragedia.

Los primeros equipos llegaron gracias a la solidaridad de otra emisora. Álvaro Chedy Amaris, director de Zaragoza Stereo, facilitó en calidad de préstamo los equipos con los que comenzaron las primeras emisiones.

No había computadores ni sistemas digitales.

La operación se hacía con una pequeña consola, equipos de CD y minidisc y módulos de casetera. La tecnología era limitada, pero el propósito era mucho más grande que los equipos disponibles.

Antes de Machuca Stereo, buena parte de los avisos comunitarios se transmitían mediante un megáfono. El sistema servía para informar a quienes estaban en el corregimiento, pero la información no necesariamente llegaba a las veredas y comunidades aledañas.

La radio cambió esa situación.

Por primera vez, Machuca comenzó a tener una voz capaz de llevar información más allá del lugar donde se encontraba.

Una voz para todos

Con el tiempo, la emisora dejó de ser únicamente un espacio de música y entretenimiento.

Se convirtió en un medio comunitario.

La Alcaldía encontró allí un espacio para comunicar proyectos y programas destinados al corregimiento. El hospital utilizaba la emisora para informar asuntos relacionados con la salud y anunciar las brigadas que llegaban a la comunidad.

El colegio también participaba.

El rector y el psicólogo tenían espacios dentro de la programación. Las iglesias también encontraron un lugar para comunicarse con la población: tanto la Iglesia Católica como las iglesias evangélicas participaron de la programación.

Así, la emisora comenzó a reflejar la vida cotidiana de Machuca.

Lo que ocurría en la comunidad podía llegar a la radio. Y desde la radio, la información podía regresar a la comunidad.

Machuca Stereo se estaba convirtiendo en un punto de encuentro.

Cuando la radio comenzó a generar oportunidades

La historia de Machuca Stereo dio otro paso cuando la iniciativa comenzó a organizarse alrededor de una estructura comunitaria.

Se creó la Corporación para el Desarrollo de Machuca.

A través de ella se gestionaron proyectos y contratos que permitieron que la emisora trascendiera su función comunicativa.

Uno de los procesos más importantes estuvo relacionado con OCENSA, Oleoductos Central de Colombia, y con labores de mantenimiento del oleoducto que atraviesa el territorio del corregimiento.

La gestión permitió generar oportunidades de empleo para habitantes de Machuca, entre ellos hombres, mujeres y personas cabeza de familia.

La emisora, que había comenzado como una iniciativa de jóvenes que querían aprender y ocupar su tiempo, estaba adquiriendo una nueva dimensión.

Ahora también podía ayudar a gestionar oportunidades para su comunidad.

A través de este trabajo, una joven del corregimiento recibió apoyo para terminar sus estudios en Medellín.

Otros 15 jóvenes fueron capacitados en áreas como maestro de construcción e inspector de obra.

También nació un proyecto denominado Fútbol por la Paz.

Allí las familias podían encontrarse alrededor del deporte. El fútbol se convirtió en otro espacio para la convivencia y el encuentro comunitario.

La emisora como gestora de transformación

La historia de Machuca Stereo no se quedó en los micrófonos.

A través de la Corporación para el Desarrollo de Machuca también se gestionaron procesos relacionados con el mejoramiento de las condiciones del corregimiento, entre ellos la pavimentación de Machuca.

La experiencia comenzó a demostrar que un medio comunitario podía hacer algo más que transmitir información.

Podía organizar.

Podía formar.

Podía gestionar.

Podía abrir oportunidades.

Y podía convertirse en una herramienta para que la comunidad tuviera una voz propia.

En ese camino, la emisora también acompañó el proceso del sujeto de reparación colectiva campesino, liderado por Maribel Agualimpia, quien se desempeñaba como directora de Machuca Stereo y representante de la Corporación para el Desarrollo de Machuca.

La comunicación comenzó entonces a relacionarse también con la memoria y con los procesos de reparación colectiva.

La emisora era un lugar para recordar lo ocurrido, pero también para hablar de lo que podía venir después.

Cuando la violencia volvió a entrar por la puerta

Pero la historia de Machuca Stereo no estuvo ajena a la violencia que durante años ha atravesado el territorio.

El relato de su directora registra un nuevo episodio que terminaría alterando el rumbo del proceso.

El 18 de julio, un hombre armado ingresó a su vivienda, la agredió sexualmente y la amenazó de muerte. La amenaza la obligó a abandonar el territorio.

Después vino otro golpe.

Los equipos de la emisora fueron hurtados. El salón donde funcionaba fue destruido y también resultaron afectados documentos, cuadros y otros elementos que hacían parte de la historia construida durante años.

No se perdió únicamente una consola, un equipo de reproducción o un espacio físico.

También se afectó parte de la memoria de un proceso comunitario que había sido construido por jóvenes, familias y organizaciones.

La directora continúa desplazada y manifiesta que no ha podido regresar a Machuca por falta de garantías y condiciones de seguridad que permitan su retorno y la continuidad del proceso.

Una voz que permanece

Machuca Stereo dejó de funcionar como lo había hecho durante aquellos años.

Pero una emisora no está solamente hecha de equipos.

También está hecha de las personas que se sientan frente a un micrófono, de quienes escuchan al otro lado, de los jóvenes que llegan buscando aprender, de las familias que encuentran un espacio para encontrarse y de una comunidad que reconoce en ella una parte de su propia historia.

Machuca Stereo nació después de una tragedia.

Nació cuando el corregimiento todavía intentaba comprender la pérdida de sus niños y niñas.

Comenzó con diez jóvenes, unos equipos prestados y unas pocas horas de trabajo voluntario.

Después se convirtió en una voz comunitaria. En un espacio para la información, la educación, la participación y el encuentro. Luego, junto con la Corporación para el Desarrollo de Machuca, participó en procesos que generaron empleo, formación, proyectos comunitarios y oportunidades para sus habitantes.

También acompañó procesos de memoria y reparación colectiva.

Y finalmente, la violencia volvió a interrumpir su camino.

Sin embargo, la historia de Machuca Stereo no termina con el silencio de sus equipos.

Permanece en la memoria de quienes hicieron parte de ella y de la comunidad a la que sirvió.

Porque durante un tiempo, en medio de un territorio marcado por la violencia, Machuca tuvo una voz.

Y esa voz fue la radio.

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